Codependencia e
Integración del niño interior

Nuestras relaciones como camino de autodescubrimiento

Todos deseamos tener relaciones sinceras y nutritivas. Sin embargo, en nuestras relaciones, cuando la otra persona no es como nosotros queremos o no nos da lo que esperamos, inevitablemente se nos despiertan emociones y sentimientos que no son siempre agradables (rabia, tristeza, sentimiento de abandono, vergüenza,…).

Cuando esto ocurre podemos mirar hacia fuera y echar la culpa al otro o mirar hacia dentro, observar que es lo que esta relación despierta en nuestro interior y preguntarnos qué podemos aprender de esta experiencia.

Esta última opción, la de asumir la parte de responsabilidad que nos corresponde, es la que permite que nuestras relaciones se transformen en un camino de autodescubrimiento.

Que es la codependencia

Codependencia es una forma de vivir que refleja que estamos desconectados de nuestro mundo interior. Debido a esto proyectamos de manera inconsciente nuestros anhelos y carencias hacia el exterior, especialmente al relacionarnos con los demás.

Las relaciones tarde o temprano despiertan en nosotros unas heridas internas que tienen su origen en experiencias no integradas de la infancia. El miedo a sentir el dolor de estas heridas es lo que hace que vivamos desconectados de nosotros mismos y de la realidad.

La codependencia se manifiesta en todas nuestras relaciones a través de dinámicas y patrones dolorosos que repetimos en situaciones concretas o con determinadas personas (especialmente con nuestra pareja o con figuras de autoridad).

Algunos ejemplos de dinámicas o patrones que nos indican que existe codependencia en nuestra vida pueden ser:

  • Nos creemos superiores o inferiores al otro.
  • No le ponemos límites a nuestra pareja.
  • Anteponemos las necesidades del otro a las nuestras.
  • Buscamos la aprobación de la pareja en lugar de validarnos a nosotros mismos.
  • Sentimos celos y necesidad de controlar al otro.
  • Reaccionamos de manera impulsiva ante ciertas actitudes o comentarios del otro.
  • Culpamos a la pareja de la falta de intimidad.

Solamente cuando miramos dentro de nosotros en lugar de buscar culpables, se empiezan a disolver estos patrones dolorosos e iniciamos un camino hacia nuevas formas de relacionarnos más sanas y nutritivas.

El niño interior

La mayoría de nosotros prestamos mucha atención a esa parte de nosotros que discurre, planifica y controla; que solemos ubicar en nuestra cabeza y a la que llamamos mente. Sin embargo no solemos poner tanta atención a nuestras emociones ni a la manera en la que estas influyen en nuestra relación.

A esta parte sintiente de nuestro ser, que alberga nuestras emociones y que ha sido herida en nuestra infancia es a lo que llamamos nuestro niño interior.

Todos llevamos en nuestro interior un niño o una niña con sus temores y carencias pero también con alegría reprimida y grandes dosis de autenticidad que están esperando el momento de poder expresarse.

Pretender que esta parte de nosotros no existe o tratar de reprimirla o controlarla genera dolorosas relaciones de codependencia.

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